Universidad Católica de Manizales tiene nueva patente con registro Invima

Investigadores posando para la foto. Detrás de ellos se ve el obelisco de la UCM
La investigación fue liderada por los investigadores Sebastián Isaac Pacheco González y Carlos Alexander Pinilla Castañeda.
22 de septiembre de 2022
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La Superintendencia de Industria y Comercio le concedido a la Universidad Católica de Manizales y a la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Presentación una nueva patente de invención denominada “Método de preparación de una composición de suplemento nutricional que comprende panela, una fuente de hierro y extractos vegetales”, liderada por los investigadores Sebastián Isaac Pacheco González y Carlos Alexander Pinilla Castañeda que buscaba identificar fisicoquímicamente el producto Hemoglobina, elaborado por las Hermanas de la Fundación Obras Sociales Betania.

La patente obtenida dentro del proyecto de investigación titulado: «Optimización de los procesos de manufactura del producto hemoglobina de la congregación de las hermanas de la caridad dominicas de la presentación con fines de obtención del registro INVIMA», buscó potenciar fisicoquímicamente y optimizar los componentes del producto para mejorar sus condiciones de elaboración que permitieran registrar el producto y alcanzar la aprobación del Invima, hecho ocurrido el pasado 7 de septiembre.

Esta patente tiene un gran valor para la UCM, teniendo en cuenta que es un producto co-construido con grupos de interés de su ecosistema externo, que actualmente genera un gran impacto a la sociedad, contribuyendo en la mejora de la salud de los pacientes que lo requieren.

La Oficina de Comunicaciones de la UCM habló con Sebastián Isaac Pacheco González y Carlos Alexander Pinilla Castañeda, investigadores del producto, para conocer los para conocer sobre su experiencia en proyecto.

¿Cuál fue el objetivo de este proyecto?

Lo que buscamos fue mejorar el producto que venden las hermanas desde hace más de 40 años y obtener el registro Invima. Durante el proyecto de investigación y de mejora cambiamos algunos ingredientes y mejoramos los componentes, manteniendo el objetivo del producto que es subir los niveles de hemoglobina aportando un hierro significativo, pero en el camino surgió la posibilidad de que el producto se patentara.

¿Cómo fue el proceso para patentar este producto?

Este proceso tuvo tres puntos. El primero fue iniciar a trabajar, con el permiso de las hermanas, en la exploración de las composiciones y características del producto, y de esa manera, validar el conocimiento de las hermanas. Lo segundo fue participar de la convocatoria de Minciencias donde trabajamos por dos años y medio y tercero analizar toda la cadena productiva para conseguir el aval de Invima.

El producto Hemoglobina es conocido por muchas personas, ¿para qué sirve?

Primero tenemos que hacer una claridad, este producto es un alimento y no un medicamento; por esa razón, puede ser consumido por cualquier persona, pues tiene un componente rico en hierro, fácilmente asimilable. La persona que lo va a consumir va tener biodisponibilidad de hierro, es decir, va permitir que este ingrese y pueda formar la hemoglobina.

Adicionalmente, ¿qué características tiene este producto?

El producto tiene una bondad, un componente que directamente ataca la inflamación. Cuando se está inflamado es difícil absorber el hierro, pero este producto tiene componentes antiinflamatorios que ayudan a bajar la inflamación para que se pueda absorber el hierro a través de las vitaminas que contiene, lo que permite que personas con anemia, cáncer, baja de hemoglobina, entre otros lo puedan consumir.

Hablando de otro tema, ¿cuál fue aporte que tuvo la Universidad y la Congregación en la investigación?

El apoyo de las dos fue fundamental. Con la UCM pudimos hacer los estudios para hacer los rastreos estadísticos; además, nos permitió validarnos entre pares con otros investigadores, profesores y colaboradores que nos ayudaron en la toma de muestras, el diseño del producto y articular de mejor manera todos los procesos. De igual manera, las hermanas estuvieron siempre prestas para mostrarnos el proceso y utilizar todos sus espacios si era necesario.

¿Cuál es el reto que se viene ahora para ustedes?

Ahora seguimos con la etapa de socialización. Debemos presentarlo y darlo a conocer y buscar que a más tardar en dos meses se esté produciendo. Por otra parte, debemos seguir trabajando en el laboratorio porque en la investigación encontramos posibilidades de crear nuevos productos que validarían el conocimiento ancestral de las hermanas.