Hay una postura “negacionista” del conflicto armado en el Eje Cafetero

Nota realizada por la periodista Sofía Zuluaga Zuluaga y publicada en el medio de comunicación UCM Central, dentro de la presentación del Informe Final de la Comisión de la Verdad
16 de septiembre de 2022
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En el Eje Cafetero se generó una postura “negacionista” frente al conflicto armado que afectó y aún afecta a Colombia, sostuvo Óscar Fernando Martínez Herrera, coordinador territorial de la Comisión de la Verdad en el Eje Cafetero.

Agregó que detrás de la idea de que aquí no pasó nada hay múltiples intereses de élites políticas, de actores armados, de entes económicos. “Digamos que eso generó el negacionismo permanente de la existencia del conflicto en nuestro territorio”. Pero el académico va más allá al sostener que “nosotros como sociedad le dimos la espalda a muchas situaciones, y eso “da cuenta de una región que ha intentado mantener un ethos cultural de negacionismo”.

Esta dura declaración la dio a conocer el pasado viernes en la Universidad Católica de Manizales, en la presentación del Informe Final de la Comisión de la Verdad en el caso específico del Eje Cafetero.

Presentación

“Con la presentación del Informe Final pretendemos demostrar a la sociedad qué fue lo que encontramos a nivel regional, cuáles fueron los principales hallazgos de la Comisión de la Verdad desde el Eje Cafetero, cuáles fueron los principales ejes investigativos, mostrar las voces de víctimas y socializar hipótesis comprensivas de lo que pasó en el conflicto”, dijo Martínez Herrera, quien además es docente de la Universidad Católica de Manizales.

En esta jornada se presentaron testimonios de algunas personas que participaron del conflicto, con el objetivo de que se entiendan y se reconozcan sus impactos y transiten hacia la no repetición. El próximo jueves también se presentará el Informe en el simposio La Paz se Toma la Palabra en el Banco de la República.

La Comisión hizo muchos hallazgos de lo ocurrido en Caldas, Quindío y Risaralda. Hallazgos que tienen que ver con datos de la victimización de la región, la territorialidad en disputa, los territorios propios y fronterizos, la caracterización de actores armados: tanto de insurgentes como de paramilitares.

La Comisión descubrió que el Eje tuvo presencia activa temprana de actores armados desde 1958 en adelante. Que sus 53 municipios tuvieron dinámicas del conflicto y repertorios de victimización: despojos, desapariciones, desplazamientos, asesinatos selectivos, torturas, estigmatizaciones, controles territoriales, reclutamientos, masacres y secuestros.

Existió una invisibilización intencional del conflicto armado, lo que permitió que las organizaciones armadas estuvieran presentes en el territorio. La Comisión descubrió la existencia de más de 13 grupos insurgentes; más de 9 grupos paramilitares; más de 9 unidades de fuerza pública diferentes (entre Policía y Ejército).

Encontró que una de las causas de invisibilización es social, se tiene una clase política que quería ocultar el conflicto y aparentemente negar las dinámicas del mismo y eso generó un clima perfecto para que los armados se tomaran el territorio y se desarrollarán en él.

La Comisión indicó que en Caldas se presentaron alrededor de 2.344 víctimas de desaparición entre 1985 a 2016; 10.269 víctimas de homicidio entre 1985 a 2018; 223 víctimas de reclutamiento entre 1990 a 2017; 1.023 víctimas de secuestro entre 1990 a 2018 y 120.769 víctimas de desplazamiento entre 1985 a 2019.

Martínez comentó que esta sociedad no conoce el conflicto y sus redes por varias razones, “creo que la principal es porque tenemos unos marcos de impunidad muy altos y ha sido una práctica permanente en la región y los armados aprendieron a cohabitar con personajes políticos e institucionales”.

No olvidar

Sobre el proceso de investigación Martínez narró: “Con las víctimas se tuvo un proceso diverso, un proceso amplio de escucha, se trabajaron con mesas y organizaciones de víctimas. Construimos unas fases de sensibilización inicialmente para saber dónde y con quiénes íbamos a hablar, intentamos tener entrevistas presenciales o virtuales en los 53 municipios del Eje Cafetero, se intentó hacer una cobertura lo más amplia posible y una escucha muy plural y, desde la Comisión, lo que hicimos fue intentar reconocer su universo”.

Aconsejó que los jóvenes deberían sensibilizarse y reconocer la importancia, la dimensión de este conflicto, la necesidad de superarlo y de tener empatía con las víctimas silenciadas. Consideró fundamental que los jóvenes lean el Informe Final porque es imposible pensar en superar el conflicto sin terminar de leerlo en detalle, para dimensionar los horrores de la guerra. Guerra que transitó por todos los territorios del Eje Cafetero y que afectó el pasado y afecta el presente.