Ana María, al servicio de un mundo mejor

“Para mí ser scout significa hermandad, lealtad, compromiso y estilo de vida. Me ayuda a seguir mi camino sin dar pasos atrás. Somos leales a nuestros ideales, somos sonrientes ante las dificultades y siempre queremos dejar un mundo mejor del que encontramos”
22 de noviembre de 2021
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Ana María Albarracín

Enfermería

¡Servir! Es una palabra compuesta por dos sílabas y cinco letras, nada más, pero que en su significado: el trabajo por los demás, la hermandad y la fraternidad, muestran las características más nobles de una persona. Este es el caso de Ana María Albarracín, una estudiante de tercer semestre de Enfermería, que ve en su profesión una manera de ayudar a las personas cuidando su espíritu, cuerpo y
mente.

Pero no es una coincidencia que esta palabra describa el quehacer de Ana María. Desde hace años, diferentes actividades han permeado su vida en pro de la comunidad, la naturaleza y el mundo. Además de haber estudiado Auxiliar de Enfermería, hace parte del Movimiento Scout en el grupo V San Jorge. Allí, participa de la rama Rover, donde convergen jóvenes y adultos que tienen como lema: ¡Servir!

El scout ayuda a los demás sin esperar recompensa. El scout sonríe y canta en sus dificultades, son dos de las leyes que tiene el Movimiento y que Ana María aplica en su vida diariamente.

Para mí ser scout significa hermandad, lealtad, compromiso y estilo de vida. Me ayuda a seguir mi camino sin dar pasos atrás. Somos leales a nuestros ideales, somos sonrientes ante las dificultades y siempre queremos dejar un mundo mejor del que encontramos.

Así como lo aplica a su vida, esta amante de la morfofisiología, la anatomía y la semiología, espera servir y ver salir a muchas personas sanas del hospital, tener la satisfacción de ayudar a la comunidad y tener la oportunidad de crecer como ser humano, profesional y líder: “Espero ayudar a muchas personas, llegar a coordinar una Unidad de Cuidado Crítico y llegar a tener una segunda especialización, en el área renal. Además, quiero aprovechar cada oportunidad en la UCM, ser mejor y seguir demostrando porque quiero esto como camino de vida”, manifiesta.

Una pasión por el fuego

Otra de las actividades que apasionan a Ana María es el fariquismo, lanzamiento de fuego por la boca. Esta práctica inició con algunos amigos de un grupo de campistas, allí le enseñaron y se enamoró de la sensación de tenerlo cerca.

Me encanta el fuego en una fogata, y tener la oportunidad de hacerlo yo misma, me ayudó a ser libre, expresarme de alguna manera, de sacar cosas negativas de mi ser.

Aunque hace poco sufrió un accidente, no cree en la frase que dice “el que juega con fuego, se quema”, piensa que lo subestimó, y por esta
razón tiene heridas internas que están sanando poco a poco, pero como ella menciona “acá vamos, recuperándonos y pensando mucho si pasará de nuevo”.

Por Cristian Camilo Ruden
Unidad de Comunicaciones
cruden@ucm.edu.co


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