Tratamiento para el COVID- 19

Actualmente no existe un tratamiento específico o una vacuna para prevenir el COVID-19. La mejor manera de prevenir enfermedades es evitar exponerse a este virus. Las personas con el COVID-19 deben recibir cuidados de apoyo para ayudar a aliviar los síntomas. En los casos graves, el tratamiento debe incluir atención médica para apoyar el funcionamiento de los órganos vitales. Algunas opciones han sido:

Aislamiento:

¿Cómo es el aislamiento en domicilio?

  • En el caso de un ¨ Contacto estrecho¨
  • Medidas de aislamiento
  • Permanecer en el domicilio.
  • Habitación individual con buena ventilación y puerta cerrada, baño individual, preferentemente.
  • Salir de la habitación por periodos cortos.
  • Distancia de al menos 1.5 metros con los demás.
  • Evitar contacto con adultos mayores, mujeres embarazadas, niños y personas con enfermedades que deterioran el sistema inmunológico y/o defensas)
  • Evitar áreas comunes y en caso de ir a alguna, utilizar tapabocas y/o mascarillas
  • Evitar visitas.
  • Higiene de manos, y cubrirse la boca y nariz al toser y/o estornudar con la cara interna del codo izquierdo.
  • Automonitoreo de síntomas y consulta inmediata si aparece fiebre o síntomas respiratorios por los canales descritos.

Recomendaciones de alimentación y nutrición frente al COVID-19.

Actualmente no existe un tratamiento nutricional específico frente al COVID-19

En general, las pautas de alimentación irán dirigidas a paliar los síntomas generados por la fiebre y los problemas respiratorios, asegurando una adecuada hidratación.

A menudo, los principales síntomas de COVID-19 se acompañan de anorexia (falta de apetito), ingesta inadecuada de alimentos y un aumento de la deshidratación no sensible causada por fiebre, que puede conducir a hipotensión. Monitorizar el adecuado consumo de alimentos y agua es de vital importancia en todo momento.

Recomendaciones dietéticas en pacientes con COVID-19 con sintomatología leve en domicilio.

En cuanto a la elección de alimentos y bebidas, una alimentación saludable habitual es la recomendación para toda la población, y también para personas afectadas de COVID-19 con sintomatología leve y/o asintomática (sin síntomas).

Una alimentación saludable se define como aquella que es suficiente, completa, equilibrada, satisfactoria, segura, adaptada al comensal y al entorno, sostenible y asequible.

Mantener una buena hidratación.

La hidratación es uno de los pilares básicos de la alimentación saludable, un aspecto especialmente preocupante en el subgrupo de población de mayor edad. También es un aspecto a cuidar en las personas con sintomatología leve de COVID-19 y que permanecen en el domicilio, especialmente en estados febriles o con síntomas de tos. La recomendación de ingesta de líquidos es primordial y se debe garantizar el consumo de agua a demanda (según la sensación de sed) o incluso sin dicha sensación, esencialmente en personas mayores, garantizando al menos 1,8 litros de líquido al día, prefiriendo siempre el agua como fuente de hidratación.

También pueden ser de gran interés el consumo de caldos vegetales, caldos de carne y de pescado (desgrasados) e infusiones y té. Una dieta rica en frutas y hortalizas también contribuye a la ingesta de agua. No se consideran como fuente de hidratación habitual los líquidos como zumos de frutas o la leche.

Los mayores son un grupo de riesgo en cuanto a la hidratación, la sensación de sed está disminuida y muchas veces no apetece beber agua. El uso de gelatinas neutras o saborizadas sin azúcar puede ser un recurso muy útil para ayudar a los más mayores a beber la cantidad de agua recomendada, sobre todo cuando hay fiebre.

Evitar el consumo de bebidas refrescantes o edulcoradas y, en caso de tomarlas, hacerlo de forma ocasional.