Somos UCM

Una profesión que trasciende fronteras

Recomiendo a todos los estudiantes de la UCM hacer la práctica en otro país porque deja enseñanzas muy bonitas que seguramente van a servir por el resto de la vida: aprendemos a ser independientes, a relacionarnos con otras culturas y a ser muy profesionales en el rol que desempeñamos.

Publicado el 19 de octubre de 2018
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Sara Lucía Moscoso Calle · 20 años
Procedencia: Riosucio, Caldas
Programa: Enfermería
País de práctica: República Dominicana

Ser enfermera para Sara Lucía Moscoso Calle va más allá de realizar una atención y un cuidado especial con los pacientes dentro de un hospital, es servirle a las poblaciones con niveles altos de vulnerabilidad, ayudar a quien más lo necesita en repetidas ocasiones y estar dispuesta a afrontar situaciones complejas a lo largo de su vida profesional.
El trayecto de Sara como estudiante de enfermería ha estado marcado por varias etapas, entre esas, la posibilidad de haber realizado la práctica médico quirúrgica de sexto semestre en la Unidad de Cuidados Intensivos y Quirófanos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana. Esta experiencia académica le brindó conocimientos que complementaron lo aprendido en la UCM. “Allá tuve la oportunidad de contarle a mis compañeros la manera en la que se enseña la enfermería en Colombia y hacia dónde está direccionada, también logré aprender sobre el sistema de salud de República Dominicana, el cual se basa en la investigación y le apuesta a la proyección social”.
La adaptación para Sara fue fácil. El día que aterrizó en el aeropuerto internacional Las Américas de Santo Domingo fue recibida por sus nuevas compañeras, quienes la invitaron a cenar y le dieron un tour por los lugares más representativos de la ciudad. “Me sentí muy cómoda desde el momento en que llegué por la acogida que me brindaron. República Dominicana es muy linda, su gente es muy alegre y con nosotros los colombianos son muy especiales; me sentí como en casa”. Sara afirma que Santo Domingo es la cuna de la salsa, en cada esquina hay personas bailando y disfrutando de la cultura musical que trae consigo este ritmo.

Recomiendo a todos los estudiantes de la UCM hacer la práctica en otro país porque deja enseñanzas muy bonitas que seguramente van a servir por el resto de la vida: aprendemos a ser independientes, a relacionarnos con otras culturas y a ser muy profesionales en el rol que desempeñamos

El amor por ayudar a las personas llevó a Sara a desarrollar un proyecto en el centro penitenciario La Victoria, el cual consistió en diseñar un plan de cuidado adecuado para los reclusos colombianos, puesto que sus problemas de salud no eran tratados de una manera pertinente. “El proyecto no tuvo nada que ver con mi práctica, pero se dio la oportunidad y no la desaproveché, ya que este estaba relacionado con mi carrera y con lo que me apasiona” añadió.
La Universidad Católica de Manizales apoya a los estudiantes que se van a hacer la práctica al exterior con un 50% de descuento sobre el valor de la matrícula. Este beneficio ayudó para que Sara Lucía pudiera viajar sin ningún problema.

Mis gastos se redujeron notablemente con el descuento que logré obtener y eso se lo agradezco a la UCM porque motiva al estudiante a hacer la práctica en otro país

Para Sara, ser UCM es ser una persona humana, colaboradora, carismática, profesional y con muy buenas bases académicas para estar a la altura de la sociedad.

 

Por: Saúl Alejandro Chávez López.

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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