Somos UCM

Una lucha contra la exclusión social

Yenni es una líder ejemplar, que a través del desarrollo de proyectos sociales en la comunidad de San Sebastián busca cambiar la visión sobre esta población, que durante muchos años ha sido tildada de insegura, pese a lo cual, según ella, en los tres años que lleva trabajando allí, nunca le ha pasado nada.

Publicado el 11 de agosto de 2017
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Yenni María García Nieto se levanta todos los días para ir a trabajar. Se dirige a su oficina, la Fundación Obras Sociales Betania, ubicada en la carrera 25 con calle 46. Descarga sus cosas y recoge los materiales con los que, inmediatamente, se traslada a su segundo hogar, el barrio San Sebastián ubicado en la comuna Ciudadela del Norte de Manizales. Allí no tiene precisamente una casa, pero sí una familia de niños, padres de familia, madres cabeza de hogar y adultos mayores, quienes la reciben y por quienes entrega gran parte de su vida.

Es la coordinadora del Área Social de la Fundación y desde hace tres años acompaña los procesos relacionados con la escuela de fútbol y la escuela de danzas y, paralelo a ello, atiende varias actividades. Le encanta trabajar con la gente, con todo tipo de población, por eso el suyo es algo más que un trabajo: es una pasión y vivir la profesión. Más que trabajar por obligación, lo que hace día a día lo disfruta. Sin lugar a dudas, asegura que en la comunidad la conocen más que donde vive, pues la mayoría del tiempo lo pasa trabajando allí.

Para Yenni es vital el apoyo que recibe la Fundación por parte de la UCM, pues hay un constante acompañamiento integral desde diferentes áreas como clases de matemáticas, inglés y sistemas

Como una apuesta por el desarrollo humano y el compromiso eclesial de la UCM, en el año 2013 la Institución realizó una alianza con la Fundación Obras Sociales Betania, con la cual se articuló al macroproyecto social que lleva a cabo la Fundación en una comunidad tan vulnerable como la de San Sebastián, se identificaron las necesidades en consenso con los pobladores del barrio, y se generaron varios ejes de acompañamiento en coherencia con las potencialidades de la Universidad.

Para Yenni es vital el apoyo que recibe la Fundación por parte de la UCM, pues hay un constante acompañamiento integral desde diferentes áreas como clases de matemáticas, inglés y sistemas. Desde que estaba en la universidad e hizo la práctica empezó a trabajar con este tipo de población y, si por algún motivo debe faltar un día a su trabajo, se siente incompleta.

Igualmente, coordina con la UCM, las clases de inglés, matemáticas y sistemas que reciben los niños, como complemento de sus clases regulares en el colegio. Los adultos también tienen actividades, pues cada 15 días se realiza la escuela de padres, organizada también por la UCM y el restaurante de adultos mayores.

Uno de los proyectos más exigentes que coordina Yenni es el plan padrino, en el cual se realizan recorridos por los apartamentos de los bloques de San Sebastián de Betania, para identificar las familias con condiciones económicas bajas y conseguirles padrinos que aportan entre 50 y 100 mil pesos para ayudar con las cuotas mensuales. Este plan también puede incluir el pago total del apartamento para una familia. A través de una lista estratégica se determinan las personas y familias que más requieren de esta ayuda.

Yenni lucha contra el estereotipo negativo que tiene la ciudad sobre esta comunidad, pues piensa que antes de juzgar, se debe ayudar. Para ella, la inclusión es la mejor manera de plantear el desarrollo.

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Por: Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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