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Un viaje que cambió mis perspectivas

Julio experimentó un mundo donde las costumbres son diferentes, construyó nuevas amistades y se deleitó con los platos característicos de aquella capital que lo recibió durante cinco meses y dos días; la famosa Ciudad de México.

Publicado el 19 de octubre de 2018
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Julio Henry Serrato Sabogal · 22 años
Procedencia: La Dorada, Caldas
Programa: Ingeniería Ambiental
País de práctica: México

Julio experimentó un mundo donde las costumbres son diferentes, construyó nuevas amistades y se deleitó con los platos característicos de aquella capital que lo recibió durante cinco meses y dos días; la famosa Ciudad de México.
Varias cosas inquietaban a Julio Henry Serrato Sabogal sobre cómo era realizar la práctica profesional fuera del país, pero esas dudas las resolvió justamente allá, en México, donde complementó su aprendizaje académico en el laboratorio de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma Nacional de México en Ciudad Universitaria.

Este sueño de irme comenzó desde que entré a la universidad ya que siempre quise trabajar y adquirir conocimientos distintos a los que ya estaba acostumbrado. La práctica también estaba ligada a mi trabajo de grado y me iba a brindar las herramientas necesarias para complementarlo y entregar algo de la mejor manera

En su trabajo, Julio era el encargado de realizar pruebas fisicoquímicas a muestras orgánicas, para llevar un control de la biomasa utilizada en un reactor anaerobio y así seguir un proceso óptimo en la generación de Biogás. También hizo parte de un proyecto que tenía como objetivo principal construir un reactor a gran escala para tomar los residuos orgánicos y convertirlos en biogás para toda una ciudad.
A lo largo de la práctica, Julio Henry tuvo la oportunidad de asistir a varios congresos con reconocidos doctores y maestros de diferentes áreas de la ciencia, los cuales expusieron temas que le fueron útiles para complementar sus formación académica; “son conocimientos que solo pueden proporcionar estos académicos y estando allá no dudé en ir a vivir estas experiencias del conocimiento. En el laboratorio me daban permiso para ir a estos eventos porque lo que iba a aprender seguramente me iba a servir para aplicarlo allá”, expresó.
Estar lejos de casa no fue un problema para Julio pues su adaptación fue buena. Él convivía en un hogar estudiantil con quince personas más e hizo una buena amistad con cada uno de ellos, al ser el único colombiano podía contar cómo era la cultura de su país. En los tiempos libres Julio salía a platicar, a comer y a jugar ultimate cuando el clima lo permitía. “Me sentía cómodo, todo lo que hacía me gustaba y más por el trato brindado por mis compañeros desde el primer día; dejé buenas amistades y quizá me los encontraré en el camino a lo largo de mi vida”.
Julio supo administrar muy bien su tiempo a la hora de estudiar, compartir con amigos, viajar y disfrutar de la gastronomía local. Tuvo la oportunidad de visitar las pirámides de los aztecas, el bosque de San José del Pacífico y la capital de Oaxaca, trabajó con el dueño de la casa donde vivía vendiendo camisetas del equipo profesional Pumas para ganar dinero, y hasta le alcanzó para probar los famosos tacos mexicanos, plato que se convirtió en su preferido y que no dudaría en volver a degustar.

En la UCM se preocupan mucho por uno y más cuando el estudiante se encuentra en otro país. Estando allá conté con la mala suerte de los terremotos, de inmediato la universidad me contactó para preguntar cómo estaba

Añadió que los valores aprendidos en la UCM lo ayudaron en el viaje para servir, respetar y ser una mejor persona a la hora de relacionarse con los demás.

 

Por: Saúl Alejandro Chávez López.

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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