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Un mundo para muchas religiones

En el marco del Conversatorio Religare, el cual se llevó a cabo el pasado viernes 14 de julio en la UCM, se realizó el lanzamiento del libro “Revelación cristiana y pluralismo religioso” del presbítero Luis Guillermo Restrepo Jaramillo.

Publicado el 24 de julio de 2017
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El docente de la UCM, quien brinda su servicio en la Facultad de Educación desde enero del 2014 y es doctor en Teología por la Pontificia Universidad Javeriana, habló con la Unidad de Marca sobre el proceso de investigación y escritura de su libro, coeditado con la Pontificia Universidad Javeriana.

Tema central del libro

La revelación cristiana y el pluralismo religioso son dos realidades que se interrogan mutuamente. En el cristianismo, el concepto central de la teología es la revelación; Dios que se manifiesta y se autocomunica al hombre. En ese contexto, según el presbítero “se han logrado muchas comprensiones a través de estos dos mil años sobre cómo valorar las religiones no cristianas”.

La religión cristiana reconoce que hay una pluralidad de religiones en el mundo a lo largo de la historia. Aunque lleva mucho tiempo de predicación evangélica, dedicado a anunciar la buena noticia de Jesucristo y sigue siendo la religión mayoritaria en el mundo, no sobrepasa el 30% de la población mundial. Es por esto que el mundo sigue interrogándose hoy cuál es la religión central y a cuál le ha de creer.

Proceso de construcción

El libro se empezó a escribir en el 2010, fruto de un seminario de investigación en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en la que el presbítero realizó su maestría en Teología Dogmática. Allí, trabajó con un religioso jesuita, quien se encontraba dedicado a la pluralidad religiosa. Según el padre Luis Guillermo, no pudo dejar el tema, siguió bebiendo de esa fuente.

El libro lo terminó de escribir hace dos años y medio, y luego empezó el proceso editorial, cuando la Pontificia Universidad Javeriana manifestó el interés de participar de la edición, por lo que debieron esperar para firmar los acuerdos interinstitucionales para sacar el libro y realizar procesos externos como la revisión por parte de pares académicos y ver qué comentarios podían aportar a la publicación, y posteriormente sentarse con la actual editora académica, en ese tiempo correctora de estilo, a revisar que el libro sí fuera un libro y no un informe de investigación.

La idea era que realmente pudiera divulgar, estar a la altura de quien quisiera acercarse por primera vez al tema y lo pudiera comprender, pero que también estuviera al nivel de un investigador serio, de un teólogo, un experto en ciencias de la religión, en sociología, y todo académico que pudiera encontrarle sentido, lógica, y que contribuyera de alguna manera a avanzar en el conocimiento de la teología.

En el cristianismo, el concepto central de la teología es la revelación; Dios que se manifiesta y se autocomunica al hombre. En ese contexto, según el presbítero “se han logrado muchas comprensiones a través de estos dos mil años sobre cómo valorar las religiones no cristianas

Motivación

Su mayor motivación para escribir el libro fue el encuentro con el padre jesuita y con una multitud de sacerdotes de 165 países que se formaron con él en la Pontificia Universidad Gregoriana, lo que le brindó la posibilidad de aprender a ver 165 puntos de vistas distintos. En países como Japón, China, India o pertenecientes a África, el catolicismo es una minoría donde los católicos son todavía percibidos como bichos raros y criticados duramente. Para nosotros aquí en Colombia, sentirnos poseedores de la verdad es muy fácil porque el 90% de la población es católica o evangélica, así que estamos matriculados en seguir a Jesucristo. Al acudir a todos los sacerdotes que compartían su proceso de formación, veía que el tema realmente requería de análisis. También lo motivó el hecho de que, según él, los colombianos somos buenos para confrontarnos y para polarizar nuestras relaciones por temas políticos, regionales y hasta religiosos.

El padre Luis Guillermo dejó como mensaje que: “El hecho de que yo respete la diferencia, no le quita ningún peso a la verdad de aquello en lo que creo, y el hecho de que yo pueda entablar un diálogo enriquecedor con alguien distinto no le queda mal a mi opción de fe, a mi convicción de creyente, a mi amor por Cristo, por la Iglesia y a la labor que puedo hacer desde allí; eso no es dañino, no confronta ni destruye, es más, puede terminar incluso dándome mucha más convicción frente a lo que soy y darle mucho más valor a lo que hago”.

Por: Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co