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Trascendiendo fronteras

Sin importar la distancia ni el tipo de población, la UCM siempre busca impactar positivamente diferentes comunidades valiéndose del recurso humano con el que cuenta, el cual es el que permite la validación de su modelo de gestión social.

Publicado el 8 de agosto de 2017
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Necoclí es un municipio ubicado en el departamento de Antioquia, en la subregión de Urabá. Allí, la empresa Casa Luker tiene un proyecto productivo de producción de cacao que genera empleo para los habitantes de la región. Veredas como Limoncito, Alto Carito y Buenos Aires son algunas de las que se benefician con el proyecto, en torno al cual giran familias enteras. Viendo las necesidades que surgían en temas de vivienda y educación, Casa Luker decide articularse con la Fundación Luker en el año 2014, con el fin de fortalecer los procesos sociales en las escuelas de cada una de las veredas, donde se implementa el modelo Escuela Nueva – Escuela Activa.

Para lograr dicho cometido, y viendo el impacto positivo generado en el barrio San Sebastián con el proyecto Estrategia de mejoramiento físico – espacial a partir de la participación comunitaria, la Fundación decide articularse nuevamente con la UCM, a través de la Unidad de Gestión Social, el programa de Arquitectura y específicamente del docente Daniel Ricardo Posada Ramírez, para trabajar en las tres escuelas de las veredas mencionadas del municipio de Necoclí. El profesor empezó, en el segundo semestre del 2016 a implementar la primera fase del protocolo ecoladrillo PET como escenario productivo para el desarrollo de procesos pedagógicos con los estudiantes de las sedes educativas en el área de influencia, para intervenir su espacio público.

Allí, donde los niños no tenían parque ni un espacio deportivo para su recreación, el proyecto empieza a valerse del ecoladrillo como elemento de construcción principal para la elaboración de diferentes espacios. Inicialmente se realizó un proceso pedagógico, en el que se les enseñó a los niños las diferentes técnicas y usos del ecoladrillo y de las botellas PET. Se instalaron recipientes, basureros y otros objetos útiles en las aulas de clase, donde los niños y docentes de las escuelas aprenden la importancia de reciclar. Lo más significativo de esta fase del proyecto fue la sensibilización generada alrededor de la botella con el fin de que la comunidad viera que es un elemento con el cual se pueden construir cosas útiles que a su vez mejorarían el entorno.

El proyecto se insertó dentro de un gran proyecto que está realizando la Fundación Luker en Necoclí denominado ‘Procesos Pedagógicos Productivos’

En la primera fase se recogieron muy pocos ecoladrillos porque se hizo una campaña de menos de dos meses, además porque es un sector rural donde son muy pocos los residuos que se producen y hay poca sensibilización en las familias y la comunidad en general. Pero Daniel sabía que todo hacía parte del proceso pedagógico. El proyecto se insertó dentro de un gran proyecto que está realizando la Fundación Luker en Necoclí denominado Procesos Pedagógicos Productivos, dentro de los cuales se buscan áreas donde se dinamice mucho más el tema de la escuela con los estudiantes y los profesores.

Comenta Daniel luego de referirse a la importancia de ayudar a los demás enseñando lo que sabemos a los que lo necesitan: Es importante resaltar que lo que busca el proyecto no es simplemente ir a construir ecoladrillos y montarles un parque con diferentes objetos. El proyecto lo que persigue es enseñarles a los estudiantes y docentes de las escuelas cómo hacerlo y que con el tiempo ellos puedan construir sus propios espacios valiéndose de diferentes técnicas y diseños.

En una segunda fase, realizada en el primer semestre de este año, el docente implementó unas jornadas de trabajo colaborativo, en las que estudiantes, docentes y habitantes de la región recogieron elementos como piedras, troncos y llantas para la construcción de un parque donde los niños pudieran relacionarse con el entorno de manera divertida y vieran la escuela a su vez como un juego. Es por eso que Daniel decide situar diversos juegos en medio de rutas como por ejemplo la salida del aula de clases hasta el baño para que los niños percibieran todos los espacios y trayectos de la escuela como juego.

La directora de Proyectos Especiales de la Fundación Luker, quien lleva siete años trabajando allí, manifestó que: Para nosotros el proyecto de Necoclí es nuevo, pues ha sido un proceso de llegar a una comunidad muy distinta, con una cultura diferente, un territorio desconocido, además que el Urabá antioqueño ha sido territorio de conflicto durante muchos años y continúa siendo una zona bastante difícil en el tema social.

La campaña fue muy interesante porque toda la comunidad salió a las calles para tratar de concientizar a las personas y ellos también recoger materiales para la construcción de ecoladrillos. El proyecto se está convirtiendo en un asunto que va más allá de lo rural, pues se está expandiendo gracias a que las personas de la comunidad están saliendo a otros espacios a promulgar y sensibilizar en torno a estos procesos, lo cual es un aspecto que debe abordar la educación en todos sus niveles.

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Por: Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co