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El Amazonas tiene potencial

Aunque atrás está dejando las mañanas adornadas por el trinar de los pájaros, Libia tiene claro que de eso se trata la vida y que nadie le va a impedir ser una gran bacterióloga.

Publicado el 25 de abril de 2017
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Libia Liseth Guzmán Pinto

16 años
Procedencia: Leticia, Amazonas
Programa: Bacteriología

Viene de Leticia, la capital del llamado ‘pulmón’ del mundo, Amazonas. Allí su vida transcurría tan tranquila como su mismo carácter; una mujer serena y que con su forma de expresarse deja ver los valores del hogar del que viene.

Cuando empiezo la entrevista, rápidamente Libia se torna nerviosa, como si estuviera ante su entrevista de admisión a Bacteriología, la cual no fue precisamente la más común ya que, de forma maratónica, tuvo que tomar un vuelo de Leticia a Bogotá y de allí un bus hacia Manizales para poder llegar a tiempo.

Ahora, uniformada y lista para entrar a todas sus clases de primer semestre, Libia está feliz y tiene claro por qué está en la capital caldense; “a mí me llamó mucho la atención la UCM y principalmente el programa de Bacteriología, ya que mi tía es egresada de aquí, pero más que todo porque a pesar de que el internet en mi ciudad no es de la mejor calidad, cada vez que ingresaba a consultar sobre programas de esta área de la salud, me aparecía como primera opción la institución”. Hoy Libia dice que la Universidad le ha parecido muy agradable, sus instalaciones son grandes y que se respira un muy buen ambiente.

En sus ojos se puede ver la atípica inocencia de una joven de 16 años que está a punto de sumergirse en una selva de cemento. Atrás está dejando las mañanas adornadas por el trinar de los pájaros, y con su voz quebrándose nos cuenta lo difícil que es alejarse de su familia. Sin embargo, Libia tiene claro que de eso se trata la vida y que nadie le va a impedir ser una gran bacterióloga.

Está claro que Leticia y Manizales no tienen muchas cosas en común, pero la diferencia más evidente que Libia ha encontrado ha sido el sabor; “la comida caldense me ha gustado, aunque en mi región tenemos unas costumbres totalmente diferentes. Lo que más extraño es la fariña”. ¿Fariña? Sí, como lo lee. Es el principal alimento de la Amazonia, se usa para acompañar casi que cualquier alimento y para hacer las tortas de casabe. Se prepara con yuca brava; ésta se pela y se ralla a mano y el afrecho resultante se pone en un exprimidor que se retuerce hasta sacarle todo el jugo (que es venenoso).

Para ella la diferencia más clara entre el colegio y la universidad es la responsabilidad; “cuando salimos de la primera clase en la UCM, ya tenía trabajos qué hacer y sé que todo depende de mi ritmo y la responsabilidad que le ponga; mientras que en el colegio el trabajo no era tan independiente. Tengo que admitir que a veces me siento un poco perdida en algunas cosas, pues en el colegio hay muchos temas que no se tocan”.

Pese a todo ello, Libia tiene un solo propósito en mente: conservar una postura ética y aplicarla a su quehacer profesional. Además considera que debe demostrarle al país y al mundo que el Amazonas tiene potencial pues, aunque es consciente de que la salud allí no es de la mejor calidad, sabe que con la bacteriología puede contribuir a mejorarla y de esta manera evidenciar que en su región hay personas con capacidades excepcionales y que no son sólo “la población de la punta del mapa”.

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por Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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