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En la UCM se preocupan por sus estudiantes

Pese a que nació en Japón, sus raíces son tan colombianas como su acento. Él es Haruhiko, un joven polifacético que practica deporte, le gusta la fotografía y asiste al coro de la UCM.

Publicado el 25 de abril de 2017
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Haruhiko Maldonado Palacio

19 años
Procedencia: Tokio, Japón
Programa: Arquitectura

Haruhiko iba a ser colombiano, pero antes de nacer su madre viajó a Japón; allí su nombre era Mikae y adoptó el apellido de su padrastro (Haruhiko). El destino diría que 5 años más tarde él llegaría de nuevo a Colombia, donde siempre perteneció. Para poder conservar los apellidos maternos, fue registrado en nuestro país con el nombre de Haruhiko Maldonado Palacio.

Como no sabía hablar español no pudo ser matriculado en transición, por lo que primero tuvo que estudiar el idioma para continuar con su proceso de aprendizaje. Terminó el bachillerato el año pasado en el Instituto Técnico San Rafael y hoy, a sus 19 años, llega a estudiar Arquitectura en la UCM para edificar sus sueños.

Aunque hoy Haruhiko recuerda sólo unas pocas cosas de su infancia en el continente asiático, tiene al lado dos personas que manejan el idioma a la perfección y se lo enseñan; su madre y su hermano. Doña Pamela era profesora de español en Japón y su hermano Juan David fue chef, por lo que ambos dominan el japonés.

Suena un poco extraño, pero hasta el año pasado estaba entre tres carreras un poco diferentes que llamaban su atención; Odontología, Bacteriología y Arquitectura. Se decidió por la última pues se dio cuenta que tenía más aptitudes que iban acorde con la carrera. Así es Haruhiko, una mezcla de gustos; le encanta practicar skate, es amante de la fotografía y del deporte. “Tengo muchas cosas que me gustan aunque no todas están relacionadas entre sí”.

Pese a que nació en Japón sus raíces son tan colombianas como su acento. A los 5 años llegó a Colombia y, aunque tardó un poco en aprender a hablar español, eso no ha sido impedimento para hacerse su propio camino. Él es Haruhiko, un joven polifacético que practica deporte y le gusta la fotografía.

“Básicamente escogí la UCM porque se preocupan mucho por los estudiantes. Cuando vine a conocer la Universidad, en la oficina de Mercadeo se encargaron de llevarme a conocer las instalaciones de Arquitectura, me presentaron estudiantes y ellos me contaron cómo era la carrera; todos coincidían en que no era fácil –cosa que llamó más mi atención, porque me gusta exigirme–. Ahora que llevo unas pocas semanas me he dado cuenta que es cierto”.

Él afirma que al principio se sentía asustado porque pensaba que los profesores iban a ser muy estrictos, pero fue todo lo contrario; aunque no conocía muchos compañeros, solamente andaba con tres y decían: “ese profesor se ve que es una cuchilla”, pero “finalmente nos dábamos cuenta que era un bacán”.

Haruhiko sabe que, como le dijo un profesor hace poco, el tiempo es el mejor amigo del estudiante y en la universidad debe saber administrarlo para cumplir con todas sus obligaciones académicas; “acá uno decide si viene o no a clase, porque finalmente el aprendizaje y el futuro dependen de uno mismo”. Para él ser UCM es sentirse feliz porque la U se preocupe por él como una persona íntegra.

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por Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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