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Iniciativas que construyen sociedad

Daniel sabe que, desde todos los ámbitos de la vida, cada ser humano puede aportar su granito de arena para construir sociedad. Su asignatura, Servicio Comunitario, ha servido como medio para inculcar en sus estudiantes ideas frescas que beneficien a los más necesitados y sean amigables con el medio ambiente.

Publicado el 11 de agosto de 2017
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A  sus 38 años de edad, Daniel Ricardo Posada Ramírez lleva seis como docente de la Universidad Católica de Manizales en las asignaturas de diseño, taller de arquitectura y servicio comunitario. Esta última, hace las veces de práctica inicial para los estudiantes de sexto semestre del programa de Arquitectura y le ha permitido definir una línea de trabajo con la comunidad. Este docente tiene junto con sus alumnos, un lugar dentro de la Institución denominado “La Huerta”, el cual vienen construyendo con materiales reciclables desde hace algunos años y donde practican y elaboran elementos de diseño y construcción como el ecoladrillo.

El ecoladrillo se ha convertido desde hace un tiempo en una alternativa de construcción que reemplaza al ladrillo convencional, pero que al ser elaborado con botellas plásticas o de Polietileno Tereftalato (PET) rellenas con residuos limpios, secos, no reciclables y no peligrosos como envoltorios de dulces, bolsas y paquetes de plástico, permite realizar construcciones de bajo costo, ecológicas y de alta calidad; ejemplo de ello son los centros comunitarios, mobiliarios urbanos, cercas, viveros, estanques y hasta casas pequeñas.

El impacto generado tras la construcción del parque en el barrio San Sebastián fue de tal magnitud, que logró una gran visibilidad a nivel local y nacional

Iniciativas como la del ecoladrillo han permitido que sus estudiantes salgan, conozcan un poco el contexto local y aporten desde el punto de vista arquitectónico a la construcción de espacios colaborativos que generen impacto social. Es el caso de del proyecto realizado en convenio con la Fundación Obras Sociales Betania, en el Barrio San Sebastián, el cual surgió como propuesta de la asignatura y que le apuntó a la recuperación de una zona verde que estaba subutilizada y que se estaba convirtiendo en un foco de contaminación, drogadicción y deterioro. Lo más preocupante es que la zona estaba ubicada de manera contigua al polideportivo del barrio, en donde los niños de la escuela de fútbol reciben clases por parte de la Corporación Deportiva Once Caldas.

En este sitio, Daniel junto y sus alumnos, realizaron la construcción de un parque con cerca de cuatro mil ecoladrillos, el cual contribuyó a mitigar el consumo de droga, por lo menos en ese espacio del barrio. Un lugar pensado como escenario de diversión y aprovechamiento del tiempo libre de una manera óptima. De esta forma, la comunidad entendió que ese lugar era importante para ellos y permitió el desarrollo del proyecto “Mejoramiento de espacios públicos a través de la construcción participativa”, que se enfocó en el tema de la arquitectura con mejoramiento espacial.

El impacto generado tras la construcción del parque en el barrio San Sebastián fue de tal magnitud, que logró una gran visibilidad a nivel local y nacional. Las fundaciones Funpaz, Niños de Los Andes y San Francisco de Asís han sido escenarios donde Daniel ha empezado a trabajar el proyecto y, como si fuera poco, mediante la Fundación Luker, se está llevando a cabo el proyecto de mejoramiento de espacios públicos en las escuelas rurales del municipio de Necoclí, en Antioquia.

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Por: Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co