Somos UCM

Debemos conservar el medio ambiente

Tiene ascendencia holandesa, irlandesa y alemana, nació en Estados Unidos, vivió los últimos 15 años en Guatemala y, como si fuera poco, llega a Colombia a estudiar Ingeniería Ambiental.

Publicado el 25 de abril de 2017
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John Paul Cahill

21 años
Procedencia: Cobán, Guatemala
Programa: Ingeniería Ambiental

Su apellido proviene del norte de Irlanda. Tiene una ascendencia muy diversa; mitad holandés, un cuarto irlandés y otro cuarto alemán pero su familia es de Pensilvania, Estados Unidos. En el año 2001 se mudaron a Guatemala y allí terminó el bachillerato en el 2015; ya podrán tener una idea de cómo es John Paul.

Ha trabajado en aviturismo, siempre ha tenido mucho interés en el tema de las aves y decidió trabajarlo profesionalmente; fue instructor en el norte de Guatemala para los guías de turismo de allí para que ellos pudieran especializarse en el tema de aves. Es ornitólogo empírico, razón por la cual es considerado una autoridad en Guatemala respecto al tema de aves. Tiene una pequeña empresa de turismo llamada ‘Birding Guatemala’ y dicta cursos de aviturismo.

A John no solo le apasionan las aves y la naturaleza; al momento de indagar por sus hobbies su rostro cambió y apareció una gran sonrisa mientras contaba acerca de su gusto por el atletismo; “en Guatemala tenemos varios clubes de atletismo y corremos 21, 42 y hasta 84 kilómetros. Me encanta correr y disfrutar del aire fresco”.

Llego a la clase de Química General, solicito un voluntario para la entrevista, todos se miran y comienzan a reír agachando sus cabezas excepto John; un gringo con unos 1,97 metros de altura. Tiene ascendencia holandesa, irlandesa y alemana, nació en Estados Unidos, vivió los últimos 15 años en Guatemala y, como si fuera poco, llega a Colombia a estudiar Ingeniería Ambiental. Con 21 años de edad, este amante de las aves sabe que nuestro país, con casi 2.000 especies, tiene la mayor diversidad en el mundo.

Luego de trabajar en Guatemala, él tomó la decisión de venir a Colombia única y exclusivamente porque sabe que el nuestro, es el país con el mayor número de aves a nivel mundial y porque la calidad de la educación es muy buena. “Todo lo que he escuchado de la UCM es excelente. Inicialmente estuve averiguando en otras universidades de la ciudad y por último la Católica, pero las personas que conocí en la ciudad me hablaron muy bien de esta. Estoy feliz en Colombia y estoy disfrutando de lo bonitas y amables que son las personas de aquí”.

Tras enamorarse de Manizales, decidió complementar su pasión por la ornitología estudiando Ingeniería Ambiental en la UCM y así poder generar unas mejores condiciones ambientales. “Hay una gran necesidad por conservar el medio ambiente, la naturaleza, los bosques y todo eso que se está perdiendo cada día más”, es lo que afirma este joven extranjero, quien se expresa con una gran propiedad.

Luego de terminar su carrera tiene en mente regresar a Guatemala, pues en Cobán, la ciudad donde vive, hay ciertas problemáticas que podrían ser solucionadas por medio de la ingeniería ambiental. Una de sus ideas consiste en formular acciones de conservación y sostenibilidad para el bosque de niebla, hábitat del ave nacional de Guatemala llamado Quetzal. Él quiere adquirir todo el conocimiento necesario en la UCM para poder trabajar allí, quizá en la consolidación de políticas de desarrollo en el tema ambiental.

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por Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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