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Experto en biología molecular estuvo en UCM

El workshop “Genómica y Microorganismos en Agricultura” contó con la presencia de Derick Jiwan de la Universidad Estatal de Washington, quien tiene experiencia en biología molecular y cultivo de tejidos en plantas.

Publicado el 24 de julio de 2017
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El invitado internacional, quien en su experiencia post-doctoral ha desarrollado técnicas que sirven como alternativas para el mejoramiento tradicional y análisis de datos genómicos para cultivos de la familia rosáceas, trigo y tomate, habló con la Unidad de Marca.

Usted dice que en los últimos años, la tecnología CRISPR ha sido importante para la modificación génica ¿Qué experiencia tiene usted en la utilización de esta tecnología en agricultura?

Voy a responder esta pregunta en dos fases; en una primera fase como científico y en una segunda fase como un ciudadano que va a comprar comida. Como científico es una tecnología fascinante porque usted puede modificar cualquier tipo de organismo como virus, plantas o bacterias si usted sabe realmente qué es lo que quiere modificar, y como usuario o consumidor quiero darle el ejemplo de la papaya; la producción de ésta estaba decreciendo y desapareciendo, y si no cambiábamos el genoma de la papaya no la tendríamos disponible en este momento.

Precisamente ahí es donde está nuestro rol como universidad, tenemos que generar esa fascinación, esa motivación por las ciencias de la agricultura, así como la hay actualmente por las ciencias computacionales

¿Tiene usted alguna experiencia o estrategia implementada sobre cómo trabajar juntas la academia y la industria?

Es una muy buena pregunta porque actualmente estoy trabajando en ello y he tenido mucho éxito. Un ejemplo es que estábamos trabajando con la industria del yogurt para la producción del tipo griego y utilizábamos 100 libras de leche para producirlo y dos tercios de ellas las teníamos que desechar. Así que tomamos ese reto de la industria y montamos un equipo interdisciplinar para trabajar durante ocho meses, y finalizado este tiempo logramos una reducción total de estos desechos. Si esto lo hubiera desarrollado la Universidad podríamos generar una patente y cada vez que  se vendiera el producto la Universidad estaría ganando dinero y lo que antes era desecho lo ponemos a producir en la dinámica de ventas. Este es un ejemplo de la relación gana gana, pues gana la industria y la academia, pero al mismo tiempo ganan mucho más los estudiantes porque tienen experiencia de campo y además tienen experiencia con problemas reales de la industria.

Lo que dicen los estudiantes jóvenes es que la agricultura es muy difícil y no paga suficientemente para compensar lo difícil que es, pero allí está el rol de nosotros los científicos para generar empoderamiento, que las personas conozcan las oportunidades y que también sepan que no sólo es bueno para su bolsillo sino que también estamos supliendo una necesidad porque si actualmente un campesino alimenta 20 familias, el día que no esté, otro campesino deberá alimentar 40 familias. Precisamente ahí es donde está nuestro rol como universidad, tenemos que generar esa fascinación, esa motivación por las ciencias de la agricultura, así como la hay actualmente por las ciencias computacionales, y tenemos también que mostrar que a través de las ciencias agrícolas estamos ayudando al mundo, a las personas y que estas son tecnologías de punta y la agricultura no es sólo la parte científica sino que también tiene mucha tecnología detrás.

Por: Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co