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Educar desde mi saber y servir a la gente

Psicóloga de profesión, apasionada por el aprendizaje, la enseñanza y la investigación. Una carrera que empezó en los pupitres y continuó delante de los tableros enriqueciendo y formando profesionales cada vez más integrales.

Publicado el 5 de junio de 2019
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“Educar desde mi saber, servir a la gente y contribuir para lo que esté a mi alcance, sea siempre mejor”

Olga Lucía Fernández
Programa: Doctorado en Educación
En la UCM desde: 2011

Organizada, estudiosa, pero sobre todo comprometida con la educación: son los aspectos que destaca Olga Lucía Fernández de sí misma, además de ser una mujer apasionada por la lectura y una constante “consumidora” tanto de información nacional e internacional, como de literatura en todas sus líneas temporales. Esto como el punto de partida de su interés investigativo, el que se desarrolla en el campo de la educación y la democracia.

Es una persona dedicada al deporte, enamorada de la lectura y de su círculo familiar, pero reconocida por su gran capacidad intelectual y competencia académica. Cuando llegó su momento, decidió emprender su camino por la senda de la psicología: “siempre me han interesado las relaciones humanas y sociales. Me ha gustado, desde niña, ayudar, servir a la gente, educar desde lo que sé para contribuir a que lo que esté a mi alcance sea siempre mejor”, cuenta Olga Lucía.

Consiguió el título profesional y la vida contribuyó para que su deseo de educar caminara de la mano con su preparación. Ese peregrinar la trajo a la UCM para ejercer su vocación docente, sin embargo, se encontró con un espacio de constante preparación y actualización para ella.

Para la UCM es muy importante la formación de las personas desde una visión humanista, científica y cristiana, por ello apuesta por la educación de todos sus docentes y de todos los que aquí laboran. Yo a la Institución llegué de pregrado y hoy tengo posdoctorado.

Después de su pregrado, continuó con el Doctorado en Educación en la Universidad de Salamanca, España, además de una pasantía posdoctoral en la misma institución. “No paro de formarme, mi interés es seguir educándome, aprendiendo y dar de lo que sé”, asegura. Esta preparación, según ella, le ha aportado a su profesión y labor docente una mirada más holística de la vida, de la formación humana, de la visión de la Universidad y de la educación en Colombia a través de la historia, de la juventud y la humanidad en constante renovación.
En la UCM se desempeña en la docencia e investigación en el campo de la educación y la democracia, trabaja todo lo relacionado con la construcción de ciudadanía, a partir de algunos ejes que ella misma resalta: la participación, la convivencia, la civilidad, la cultura democrática, los derechos humanos, la paz, las políticas públicas y la memoria.

Dentro de la Universidad, Olga Lucía hace eco de los diferentes espacios de reconocimiento y desarrollo de su labor docente: por un lado está “el reconocimiento social, a través de premios y distinciones, así como la oportunidad de participar en diferentes espacios cargados de ciudadanía con liderazgo y compromiso”, y por el otro están “los espacios académicos, con los estudiantes, espacios espirituales, espacios deportivos, espacios de ocio y de creación; espacios de diálogos con otras instituciones, en cooperación, a nivel nacional e internacional”.
En su amor por la academia, encontró en la UCM un espacio para formarse y formar nuevas generaciones, pero también para destacarse por su apuesta por los sueños institucionales , porque como bien lo menciona, “la UCM es una universidad abierta al mundo con visión de humanidad universal”.

 

Por: Pablo Andrés Guerrero Gómez.

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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