Somos UCM

Docente por vocación: un camino sin retorno

De una infancia marcada por la sensibilidad frente al arte y la creatividad, a la propuesta para iniciar su etapa como docente de arquitectura en medio de la finalización de su pregrado.

Publicado el 7 de junio de 2019
Categorías:

“Docente por vocación: un camino sin retorno”

Carolina Rojas
Programa: Arquitectura
En la UCM desde: 2009

Una mujer centrada, enfocada y apasionada por su labor: así se define Carolina Rojas, quien, con el respaldo de su madre y el deseo personal de desarrollar su talento para el dibujo y la pintura, optó por la línea profesional que reúne estos elementos sensibles como aporte a la comunidad: la arquitectura.

La primera de las seis bellas artes clásicas, la arquitectura, es la pasión de Carolina quien, aunque “escasamente deja tiempo” para otras actividades, procura complementarlo con el cine, la cocina, el squash, la lectura y el tiempo de calidad dedicado a su familia y amigos, así lo manifiesta con serenidad en sus palabras, ella materializa sus hobbies y comunica el conocimiento a través de la enseñanza.

Arquitecta de profesión, graduada de la Universidad Nacional de Colombia, con un posgrado en la UCM en Prevención, Reducción y Atención de Desastres y, en cuanto a cursos y diplomados, “una cantidad innumerable que tienen que ver con arquitectura, urbanismo e investigación”, como lo comparte ella. Sin embargo, en medio de sus procesos hay historias que la traen al lugar donde dice presente.

“Cuando estaba terminando mi pregrado, la directora de carrera en la Universidad Nacional me propuso quedarme trabajando allí como docente y yo acepté ese reto. Así llegó la docencia en principio a mí”, relata Carolina en retrospectiva. Pero este fue solo un paso antes de abandonar la docencia y “tomar contacto con el mundo profesional” en Bogotá donde trabajó en diseño de vivienda. No obstante, la experiencia docente que había adquirido se mantuvo en sus siguientes vivencias. Carolina volvió a Manizales, esta vez, para buscar personalmente la docencia.

Vine acá a la UCM, se sorteó todo el proceso de selección y me quedé trabajando como profesora. La docencia resultó ser una vocación, no algo obligado porque no había más opciones, sino algo que busqué y que he venido aprendiendo a realizar. Realmente es un aprendizaje.

La arquitectura es un ambiente de enseñanza para las actuales generaciones, aunque considera que ser maestro también es ser estudiante: “Esta experiencia académica es la base de todos los conocimientos que se transmiten en la UCM. No solo es lo que se aprende o lo que se aprendió en su momento, sino también en lo que te vas actualizando, es algo que no termina. Yo me siento estudiante incluso ahora, y creo que nunca dejaré de hacerlo. Se están introduciendo nuevos temas, nuevas tecnologías, nuevas maneras de hacer arquitectura en la ciudad, que es necesario aprenderlas y transmitirlas así mismo a los estudiantes”.

Por medio de su especialización, Carolina adelanta proyectos con la UCM, en los cuales realza la calidad y vitalidad de las laderas de Manizales, esto, enmarcado entre la vulnerabilidad y el riesgo. Aspectos que también comparte con sus estudiantes través de los talleres y asignaturas que orienta.

La senda de la docencia no solo se construye a partir de una relación exclusiva entre maestro y estudiante, hay otros elementos de horizontalidad que aquí se tejen. Esta “es un reconocimiento de la humanización que implica la labor, pero también el reconocimiento de la vida, no solo la propia, sino la vida del otro, lo otro, lo vivo, la naturaleza. En la UCM lo que se vive como experiencia personal es eso, un trato entre iguales, donde estás aprendiendo de ese estudiante que también tiene mucho que ofrecer”.
En este sentido, la relación entre lo profesional y lo humano desde los procesos educativos y las experiencias profesionales, es el sello que hoy identifica a Carolina Rojas como profesora de la UCM.

 

Por: Pablo Andrés Guerrero Gómez.

WhatsApp WhatsApp +57 3113477649