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Docencia con sentido social

La docencia no es sólo una profesión para Óscar, sino una manera de ver el mundo y relacionarse con comunidades y realidades complejas. Hoy este profesor se siente orgulloso de ver la evolución de sus estudiantes luego de la presencia de la UCM en la Institución.

Publicado el 11 de agosto de 2017
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Óscar León Alzate encontró en la docencia un camino para impactar la vida de muchos niños. Sus estudios en Licenciatura en Ciencias Sociales y su maestría en Educación de Adulto y Desarrollo Comunitario le mostraron la dirección hacia el campo de la docencia, profesión a la que ha invertido 30 de sus 58 años. Llegó a la institución Adolfo Hoyos Ocampo hace 10 años luego de ser trasladado del Instituto Chipre y tenía como objetivo permanecer 2 años únicamente, pero logró una conexión humana muy profunda con los niños y la comunidad, lo que lo impulsó a luchar por mejorar las condiciones de la Institución.

Mediante un grupo interdisciplinar de la UCM, el proyecto ha permitido mejorar el desempeño académico de los niños y adolescentes, orientarlos en los determinantes en salud que aportan a su etapa de desarrollo, potenciar sus habilidades sociales y disminuir la brecha entre educación urbana y rural

El Instituto Educativo Adolfo Hoyos Ocampo, ubicado en la vereda Morrogacho, posee actualmente un modelo de educación transicional, es mixto, de orden rural y con calendario tipo A. Debido a las dificultades económicas y administrativas por parte del gobierno y un evidente abandono, la Institución ha tenido un déficit de planta docente, lo que ha abierto brechas en educación con respecto a otros colegios de la ciudad. Asignaturas como inglés, sistemas y matemáticas, las cuales se deben ofertar en todas las instituciones educativas, no estaban dentro de las que recibían los estudiantes.

Es así como la Universidad Católica de Manizales, junto al Noviciado Salvatoriano, la fundación Bolívar Davivienda y Laicos Salvatorianos, decide realizar un acompañamiento integral a 90 niños de la Escuela Deportiva Salvatoriana, estudiantes de básica primaria del colegio Adolfo Hoyos Ocampo, docentes, familiares, cuidadores de los niños y comunidad en general en los ámbitos académico, social, deportivo y espiritual.

Mediante un grupo interdisciplinar de la UCM, el proyecto ha permitido mejorar el desempeño académico de los niños y adolescentes, orientarlos en los determinantes en salud que aportan a su etapa de desarrollo, potenciar sus habilidades sociales y disminuir la brecha entre educación urbana y rural, y entre educación pública y privada. De esta forma, se busca recomponer el tejido social afectado en una comunidad en la que los niños tienen carencias afectivas, económicas y familiares, y que, debido al sector rural en el que se encuentra, obliga a los estudiantes de la Institución a un desplazamiento a pie de hasta 40 minutos para asistir a clases.

Para Óscar el diálogo con la comunidad se ha convertido en su proyecto de vida, le ha mostrado un sentido a su existencia y su lugar en el mundo. Ha sido un beneficio mutuo, porque la comunidad aprende de él y viceversa. Hoy se siente feliz de ver cómo sus estudiantes han progresado y su calidad de vida ha mejorado significativamente.

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Por: Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co

En la UCM vivimos la cultura de la calidad

La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino…

Publicado el 22 de enero de 2019
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La Universidad Católica de Manizales en el contexto de su proceso de autoevaluación institucional con fines de acreditación, hace vida y visibiliza resultados concretos de su apuesta y compromiso con la calidad. Con su campaña de sensibilización y fidelización a lo largo de estos dos años, nos invitó y nos sigue invitando a participar, porque si cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria lo hace, entonces unidos avanzamos por el camino correcto, camino que para nosotros se hace animados por el amor a la institución y por la búsqueda de la excelencia, como bien lo reza el lema de la institución: la UCM “Un proyecto de amor que apunta a la excelencia”.

Para todos los lectores de esta edición de Obelisco, uno de los impresos de la UCM, mi gratitud y agradecimiento de corazón por involucrarse y desde los principios de participación y corresponsabilidad acompañar a la institución en todos estos procesos de calidad, cuyo modelo de autoevaluación nos llevó a recorrer y vivir seis fases, que hoy nos permiten compartir esta información con todos.

Los resultados que hoy visibilizamos son el logro y los retos de todos: estudiantes, graduados, profesores, administrativos, personal de apoyo, directivos, aliados y toda la Congregación que acompaña a esta, su única obra de educación superior en el mundo. A las hermanas vicerrectoras y sus equipos, al equipo de Rectoría y a la Comisión Institucional de Autoevaluación y Acreditación Institucional, mil gracias por su compromiso, responsabilidad y sentido de pertenencia a una institución que sabe de tradición y de respuestas nuevas a las necesidades del contexto, a las necesidades de las personas, aquellas que están en el centro de nuestros procesos académicos y administrativos.

Hoy miramos la UCM a partir de un ejercicio noético que nos permite ver, pensar y decidir; iluminamos su recorrido, su historia que teje su pasado, su presente y su futuro a partir de un ejercicio de verdad y caridad que parte de un corazón contemplativo e inteligente y nos disponemos a actuar desde un ejercicio de compasión que nos compromete con el mundo y sus causas más justas, con el destino común de la humanidad.

Por último, mi agradecimiento con sabor a eternidad, en este presente-presente, al Dios providente de Marie Poussepin que nos acompaña y nos lleva de la mano siempre, que nos mira con amor incondicional y que anima nuestra misión educativa para desarrollarla con pasión, con compromiso, como apuesta por la humana humanidad y todo cuanto vive y respira.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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