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De lo imaginario a la realidad

Cuatro meses fueron suficientes para que Carlos, gracias a los conocimientos adquiridos en el programa de Arquitectura de la Universidad Católica de Manizales (UCM), lograra cambiar la forma como se registraba la información utilizada por el grupo interdisciplinar para atender las necesidades de la población vulnerable en Villamaría, Caldas.

Publicado el 11 de agosto de 2017
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El sistema Suma Proyección se ha constituido en una importante fortaleza y evidencia de la proyección social de las universidades de Manizales, pero también de desarrollo humano y social para diferentes actores y comunidades locales. Es así como desde el año 2009 Suma Proyección, bajo la coordinación de la Universidad Católica de Manizales y en articulación con las demás universidades, ha venido desarrollando diferentes procesos y proyectos en los cuales han participado directivos, administrativos, docentes y estudiantes de las universidades pertenecientes al sistema.

Carlos Julio Arteaga Castro, un joven de 27 años que está en proceso de título de arquitectura en la UCM, encontró en Suma Proyección el mejor escenario para realizar su práctica en el municipio de Villamaría. Allí, en el proyecto llamado “Acompañamiento en la implementación de la estrategia de Atención Primaria Social en el municipio de Villamaría”, integró un grupo interdisciplinar compuesto por enfermeras, ingenieros industriales, fisioterapeutas, abogados y sicólogos que también estaban realizando la práctica; su labor consistía en ayudar en la caracterización de la población en el municipio.

Este trabajo nunca se había hecho en Suma Proyección. Cuando él llegó allí, la labor del practicante era realizar visitas, mirar la calidad habitacional y capacitar al grupo interdisciplinar en temas de iluminación, ventilación, distribución, gases y basuras

Inicialmente, junto con un compañero, empezó a depurar la información que había en la base de datos del Observatorio de la Dirección Territorial de Salud de Caldas para encontrar las personas que estaban en condición de vulnerabilidad. Luego los clasificaron en cuanto a discapacidad, enfermedades, vacunación, estado de la vivienda, higiene, violencia infantil, entre otros. El trabajo de Carlos se centraba en convertir bases de datos en planos para que el sector salud identificara más fácil a la población. Los resultados e indicadores se compilaron en gráficas que permitieron una interpretación más eficiente de la información.

Lo último que realizó en la práctica fue referenciar la población en discapacidad, equivalente a 907 personas en Villamaría. “El Censo más reciente es el del 2004. Los clasifiqué en los cinco tipos de discapacidad que existen: sensorial, mental, motriz, múltiple y especial o no especificada, que es cuando la persona no sabe detallar el tipo de discapacidad cuando la visitan. Para no dejar por fuera esta población, se ubica en un grupo especial y se divide por género y edad”, afirma Arteaga.

Este trabajo nunca se había hecho en Suma Proyección. Cuando él llegó allí, la labor del practicante era realizar visitas, mirar la calidad habitacional y capacitar al grupo interdisciplinar en temas de iluminación, ventilación, distribución, gases y basuras. En ocasiones, los niños y adultos mayores estaban ubicados en las habitaciones más oscuras y debían ser reubicados cerca de una ventana para mejorar su salud. Para controlar la humedad les explicaba cómo controlarla y en los linderos de las cubiertas se le hacía un cortagoteras. Finalmente, dentro de la vivienda recomendaba qué podían utilizar.

Aunque la práctica duró cuatro meses, aprendió a trabajar en equipo y a superar las adversidades que se dan en el campo profesional con las herramientas que le brindaron en la Universidad. Todo fue posible gracias a los conocimientos adquiridos en la carrera, lo que le permitió ejercer su rol como arquitecto y a su vez impactar una población necesitada.

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Por: Juan Pablo Arbeláez Aristizábal. jarbelaez@ucm.edu.co