Comunidad Religiosa

Identidad


La historia de la UNIVERSIDAD CATÓLICA DE MANIZALES hunde sus raíces en el acto de la Fundadora de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen: MARIE POUSSEPIN quien en 1696 fundó esta Congregación en una pequeña aldea del sur de Francia, Sainville, devastada por la miseria el hambre y la ignorancia a causa de la guerra.

En este contexto nos encontramos con esta mujer: MARIE POUSSEPIN, nacida en el siglo XVII y quien desde su CARISMA personal: LA CARIDAD , entendida por ella: ¨El amor a Dios y el amor al Prójimo¨ supo responder a las necesidades de su época al ser capaz de leer los signos de los tiempos y encontrar en ellos la Voz de Dios que la llamo a poner al servicio de sus hermanos el CARISMA recibido como don de Dios para el mundo y la Iglesia.

Así, a lo largo de estos trescientos años la Congregación presente hoy en 37 países y cuatro continentes fiel al Carisma de MARIE POUSSEPIN, lleva a todas partes el ¨conocimiento de Cristo y sus ministerios¨ a través de dos líneas fuertes que marcan el horizonte de actuación de la misma: LA EDUCACIÓN Y LA SALUD.

En el campo educativo la Congregación hace presencia en el mundo a través de obras que van desde pequeñas escuelas hasta la única Universidad de la Congregación a nivel mundial, La UNIVERSIDAD CATÓLICA DE MANIZALES fundada por la Hermana Matilde Robledo el 11 de febrero de 1954.

Fechas y Datos Destacables

Beata Marie Poussepin
* Fiesta: 14 de octubre.
Nombre completo de la Congregación: Hnas. de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen.
* Casa General: Via Valdieri, 4. 00135 Roma
* Carisma: Servicio de la Caridad: atención pobres, enfermos, jóvenes y a la parroquia.
* Lugar y fecha de nacimiento de la fundadora: Dourdan (Francia), 14 de octubre de 1653.
* Lugar y fecha de la muerte: Sainville (Francia), 24 de enero de 1744.
* Lugar donde se veneran sus restos: Tours, Francia (Casa Madre de la Congregación).
* Fecha de la beatificación y Papa: 20 de noviembre de 1994 por Juan Pablo II.
* Fecha y lugar de incoación del Proceso: Roma, 27 de junio de 1923.
* Número de miembros de su Instituto: 2708.
* Actividades que desarrollan: Enseñanza, salud y organismos de Iglesia, especialmente tareas parroquiales.

Presentes en 36 países del mundo
1. Argelia
2. Argentina
3. Bolivia
4. Brasil
5. Burkina Faso
6. Camerún
7. Colombia
8. Corea del Sur
9. Costa de Marfil
10. Cuba
11. Curaçao
12. Chad 13. Chile
14. Ecuador
15. El Salvador
16. España
17. Estados Unidos
18. Francia
19. Guatemala
20. Haití
21. Honduras
22. India
23. Inglaterra
24. Irak 25. Israel
26. Italia
27. Líbano
28. México
29. Nicaragua
30. Panamá
31. Paraguay
32. Perú
33. Puerto Rico
34. República Dominicana
35. Uruguay
36. Venezuela

Marie Poussepin


marie_poussepin1 Una aproximación a la vida de Marie Poussepin
Tratar de resumir en pocas páginas la figura y la obra de un personaje de las características de Marie Poussepin puede calificarse de ambición y de insensatez; conlleva, además, el peligro de empobrecer las verdaderas dimensiones de la vida y del testimonio de una mujer que supo dar respuestas concretas a necesidades reales de su época.

La vida de Marie Poussepin puede dividirse en dos periodos: su vida familiar en Dourdan y su vida al servicio de los pobres en el ejercicio de la caridad en Sainville.
La Familia

Los Poussepin constituyen una familia descendiente de tres ramas: Una noble de París, la segunda, son comerciantes de Dourdan y la tercera, agricultores ubicados en la pequeña aldea de Sainville.

Los Poussepin de Dourdan llegaron de París en el año 1556. Claudio Poussepin, descendiente en línea directa de estos nació en Dourdan en 1619, contrajo matrimonio con Jouliana Fourrier el 30 de noviembre de 1651, matrimonio del cual hubo siete hijos.

Constituyeron una familia reconocida por sus sólidos principios: Fe inquebrantable en Dios, amor al trabajo, y rectitud de vida. Poseedores de una considerable fortuna y partícipes activos de la parroquia de San Pedro, donde Juliana desplegó un intenso amor hacia los pobres.

En esta parroquia Claudio y Jouliana desempeñaron cargos importantes. El padre fue mayordomo entre los años 1657 a 1683 y colector de impuestos en 1668. La madre se desempeñó como tesorera de La Cofradía de La Caridad desde 1683 hasta 1675.

Los Poussepin se destacaron en Dourdan por ser comerciantes, tejedores de medias, "actividad muy nombrada en numerosas actas notariales donde Claudio firma como contratante o como testigo". En 1643 esta industria del tejido de medias llevó a esta población a una época de esplendor y grandeza.

Aquí, en el seno de esta familia, nació el 14 de Octubre de 1653 Marie Poussepin. Fue bautizada por el sacerdote Etienne Legou, párroco de la Iglesia de san Pedro y amigo de la familia. Después llegaron a este hogar Juliana, Elizabeth, Ana y tres Claudios de los cuales solamente sobrevivieron Marie y Claudio, el menor.

Desde su nacimiento Marie recibe la influencia de una familia que, por su manera de vivir, le sienta las bases de una vida de fe, de trabajo y de compromiso caritativo con quien requiere su presencia. Todo esto constituye el fundamento para una respuesta concreta a Dios con la fundación de su comunidad, obra que realizará a la edad de 43 años.

La vida de María estará caracterizada por el sello del bautismo. Continuamente se la solicita como madrina por parte de vecinos y amigos, aspecto que da muestras de la seria formación moral y espiritual que posee, y que es requerida como exigencia para desempeñar esta función.

Como hija de familia de notables, seguramente estudia en la Escuela de La Instrucción Cristiana, única institución escolar en Dourdan en aquella época. Allí aprendió la ciencia humana: La lectura, la escritura, la aritmética y el trabajo manual y la instrucción religiosa que la fue acercando a todo lo relacionado con Dios. Al lado de las hermanas de la Instrucción Cristiana encontró el espacio para el florecimiento de virtudes que practicó durante toda su vida, como la caridad, la piedad, el servicio, la abnegación, la prudencia, la justicia y el amor al trabajo.

Seguramente combinó sus clases con las obras de caridad que su madre realizaba en la parroquia, en su trabajo con La Cofradía de la Caridad. Este fue un campo abonado para el crecimiento espiritual de Marie Poussepin. En ellas, - las obras de caridad - conoció la miseria, los pobres, los huérfanos que un tiempo después serían el objeto de su obra e indudablemente aprendió el tejido de medias del cual la familia derivaba su sustento.

Todos estos elementos formaron la personalidad de Marie Poussepin como bien lo afirma Cecile Jeglot, escritora diplomada en estudios superiores de Historia y Geografía:
"Existen en el hombre diversos elementos que determinan su personalidad y constituyen determinantes que el creyente llama providenciales: País, época, familia, educación. Otros, dominantes que provienen de la persona misma: Voluntad, inteligencia, carácter, espíritu, que encauzan, coordinan y centralizan los elementos dispersos recibidos, afirman la libertad y dan unidad a la existencia para transformarlo todo en obra nueva". He aquí a Marie Poussepin, preparada para una obra grande, obra que sólo resulta si la persona misma sabe reconocer en ella los designios de Dios.

Con la muerte de su madre se dedica al cuidado de su padre y a la educación de Claudio, el único hermano sobreviviente, actividad que desempeña con gran sentido de responsabilidad y de seriedad.

Mas tarde, por dificultades del padre, debe ponerse al frente del taller de la familia al que transforma en una industria moderna y fructífera. Aquí Marie Poussepin destaca como mujer emprendedora, innovadora, segura de sí misma, con metas bien claras a nivel industrial, social y formativo.

Conocedora del manejo de la industria la transforma con la importación de máquinas desde Inglaterra para efectuar una mejor producción. Este hecho que coloca a Dourdan como el más importante centro manufacturero, cambiando la materia prima (seda por lana), implementando un nuevo sistema de contratación para los aprendices, sin cobrarles ninguna tasa por su aprendizaje, como se acostumbraba en la época. Muchos jóvenes aprendices se benefician de la caridad inteligente de esta mujer que todo lo prevé y organiza, y que sabe ir más allá de la justicia cristiana revelando su sentido social al velar por los jóvenes contratados y proveer a sus necesidades. A ellos, fuera de la enseñanza, les proporciona habitación, arreglo de ropa, alimentación y todo lo que requieren para su formación sin que ellos tengan que pagar. Aparece así en Maríe Poussepin ese rasgo que la distinguirá siempre: "La Caridad por el trabajo".

En este sentido el Padre Preteseille, Capellán de la Casa Madre e historiador de la congregación de las hermanas de La Presentación y miembro de comisión histórica de la causa de la Sierva Marie Poussepin expresa:

"Por un encadenamiento providencial, este éxito familiar que era un deber de estado para Marie Poussepin, conduce a otros. La adopción del maquinismo para el taller heredado de su padre provoca la transformación de la industria tradicional de Dourdan. Gracias a los aprendices numerosos que ella formó, la situación económica de la ciudad llegó a ser admirablemente próspera durante un siglo y su agudo sentido social le hizo innovar con mucha anterioridad en su tiempo, una solución de gratuidad para el aprendizaje. Los anales de la santidad pueden saludar en ella un raro modelo de mujer de negocios, plenamente cristiana".

Después de educar a su hermano y de darle estabilidad económica va cediendo poco a poco sus compromisos laborales en favor de Claudio. Con él firma un contrato de asociación por cuatro años: 1687 - 1691, y lo asiste hasta que el joven asume en su totalidad la dirección del taller.

Ya libre, por algún tiempo se dedica a las obras que se realizan en la Cofradía de la Caridad en la cual había compartido el trabajo con su madre. Se va preparando para asumir el reto de una respuesta libre y consciente a Dios que la llama, respuesta que dará en la humilde Aldea de Sanville.
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La Comunidad
Marie Poussepin, que conoce en su casa la honesta holgura lograda por el trabajo afortunado, diligente y constante, que disfruta de una inteligencia y de una instrucción relativamente sólida, que se destaca entre las mujeres de su medio por la piedad ardiente y sobre todo por la Caridad que la ha impulsado hacia los pobres y los enfermos, comprende que su misión en Dourdan ha concluido, y por su escucha atenta de la Palabra de Dios descubre que la situación de Sainville, pequeña aldea de la Beauce, distante solamente 17 kilómetros de Dourdan, reclama su presencia.

En Febrero de 1696 inicia un nuevo camino, hacia Sainville. Allí se compromete por amor, en la solución de las necesidades de la pequeña aldea con la fundación de la "Comunidad de la Tercera Orden de Santo Domingo ( hoy, Hermanas de La Caridad Dominicas de La Presentación de La Santísima Virgen), para utilidad de la parroquia, para instruir a la juventud y servir a los pobres enfermos"

Esta fundación constituye una respuesta a la miseria de Sainville, causada por el invierno y las guerras con las consecuencias del hambre, las muertes prematuras por mala nutrición y por las epidemias, al abandono espiritual de las gentes, a la carencia de maestros y escuelas para la educación de niñas huérfanas y pobres y a la falta de personas preparadas para atender a los enfermos.

Aquí nace en 1696 la comunidad de las Hermanas de la Caridad de Sainville a la cual dedica el resto de su vida: la organiza, le da estabilidad y la fundamenta desde el seguimiento radical de Jesucristo para el anuncio del Evangelio.

La intención de Marie Poussepin fue la de fundar un Instituto destinado a "perpetuarse", cuyos miembros, sometidos a un estilo de vida común realizaran la promoción de la mujer y asistieran a los enfermos en una forma de apostolado gratuito, mediante el trabajo y la pobreza.

Un instituto en la línea de las nuevas comunidades femeninas: sin clausura, con votos privados, es decir, una novedad en la familia Dominicana conventual consagrada al apostolado. El acta de donación a Noelle Mesnard, el 13 de Noviembre de 1697, considerado como carta de fundación y primer documento oficial, define claramente la finalidad de ésta nueva congregación: "Una comunidad para utilidad de la parroquia, para la instrucción de la juventud para el servicio de los enfermos pobres".

Aquí, en Sainville, mediante la vivencia de la misericordia, forma a sus hijas en el trabajo, en el amor universal, en la ternura, armonizando las exigencias de una vida en la contemplación con la entrega generosa al servicio de las hermanos, en el cuidado de los enfermos y en la educación de la niñez y de la juventud. Es aquí donde ella se entrega por entero al servicio de Dios en los hermanos más necesitados.

La caridad de Marie Poussepin se extiende poco a poco a sitios cercanos a Sainville. De dos en dos fue enviando hermanas para las obras de la salud y de la educación. Obispos, sacerdotes y reconocidos miembros de la sociedad solicitaron su presencia para aliviar la miseria de los cuerpos y sacar las mentes de la ignorancia.

Una descripción de las fundaciones hechas por Marie Poussepin se encuentran en el libro del Padre Preteseille: "Marie Poussepin y su comunidad", ya citado. De este texto se extractan a continuación los nombres de las poblaciones que indican la expansión de la Comunidad en el tiempo en que vivió la fundadora: la primera se realiza a 30 Km de Sainville, en Janville, perteneciente a la Diócesis de Chartres . Esta fundación siempre será recordada con gratitud por todas las generaciones de hermanas quienes al conocer la historia jamás olvidarán que éste fue el sitio desde donde se reconstituyó la comunidad después de la revolución de 1789.

Después vinieron Auneeau, Coltanville, Val-st-Germain, St-Cyr-Sous-Saclas, Angerville, Meung-Sur-Loire, Binas, Jouarre, Massy, Chilly, Le-Plessis-St-Benoit, Armenonville-les Gatineaux, Puiseaux, Saint-Fargeau, Toury, Joigny, Milly-En-Gatinais y Coubron. Veinte fundaciones realizadas entre los años 1697 y 1742.

Todas estas fundaciones dependientes de la comunidad de Sainville son pequeños centros de carácter rural. Este era el pensamiento que dominaba a Marie Poussepin, quien desde muy joven conoció la desolación de los campos causada por las guerras.

Si bien es cierto que la comunidad iba extendiéndose para responder al querer de Marie Poussepin de anunciar el Reino mediante las obras de caridad, no eran suficientes las fundaciones. Un largo, accidentado y doloroso camino debía seguir en su empeño por dar estabilidad a su comunidad. Muchas contradicciones debían ser superadas para obtener las Letras Patentes que le dieran una vida oficial y canónica. Este objetivo fue logrado en el año de 1724 cuando la Fundadora contaba ya con ochenta años.

Marie Poussepin murió el 24 de Enero de 1744 a la edad de 91 años. La Iglesia le hizo un reconocimiento por su labor a favor de la promoción humana y social al proclamarla, el día de su Beatificación, como "Apóstol Social de La caridad".

marie_poussepin4 Rasgos de su personalidad y espiritualidad
Cada persona en su singularidad se caracteriza por poseer unos rasgos particulares que la identifican. Detrás de los escritos de Marie Poussepin se descubre una personalidad de extraordinaria grandeza, pero al mismo tiempo cercana y accesible a nuestra propia experiencia.

En ella hay un centro claro y bien definido: Jesucristo; a El hay que anunciar, a El hay que vivir y para ello, la virtud más grande: La Caridad, el amor sin el cual es imposible la vida.

Alrededor de éste se desarrolla su vida en Dourdan y alrededor del mismo gravitan sus escritos. Vida, escritos y testimonios revelan las virtudes que la adornan: mujer inteligente y práctica, de firme voluntad y emprendedora. Mujer tenaz y perseverante por lo cual pudo vencer los obstáculos que se le presentaron. Experta, dinámica y arriesgada para emprender obras grandes.

Mujer dueña de sí misma y de las situaciones, aguda y dotada de una particular intuición para detectar los caminos que debía seguir. Madura, equilibrada, prudente con sentido del deber y de la justicia. Interesada por sus semejantes inclinándose siempre por los más pobres. Mujer de fe y esperanza fuerte manifestada en el cotidiano vivir. Abierta y audaz pero a la vez humilde y confiada en la Providencia Divina.

Marie Poussepin mujer de mente lúcida que sabe "ver con rectitud" las carencias de su momento y con voluntad decidida les busca soluciones adecuadas.

Esta rápida mirada a la vida Marie Poussepin permite concluir que con razón, Inés Revers, su sucesora en la orientación de la comunidad, hizo escribir en la lápida: "Vio lo que era recto a los ojos del Señor y lo cumplió". Epitafio que es un reconocimiento a su vida y a su obra.

Marie Poussepin vivió 90 años que se ubican entre los siglos XVII y XVIII. Por eso, para situar históricamente su pensamiento, es necesario hacer un recorrido por el contexto educativo de Francia durante estos siglos, lo cual permite tener una visión clara de la educación en el momento en que ella desarrolló su obra.

Santo Domingo de Guzmán


Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

De los siete a los catorce años (1177-1184), bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.

De los catorce a los veintiocho (1184-1198), vivió en Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia.

Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vendió sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y fue nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomendó la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompañó al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego a Dinamarca y a Roma, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera. En sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehusó a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215, estableció en Tolosa la primera casa de su orden de predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra.

En septiembre del mismo año, llegó de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañado del Obispo de Tolosa, Fulco, para asistir al Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su Orden, como organización religiosa de canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, volvió en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. El 22 de Diciembre de 1216 recibió del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirmó la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retornó a Francia y en el mes de Agosto dispersó a sus frailes, enviando cuatro (4) a España y tres (3) a París, decidiendo marcharse a Roma. Allí se manifestó su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecentó de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después envió los primeros Frailes a Bolonia.

Hubo que esperar hasta finales de 1218 para ver de nuevo a Domingo en España donde visitó Segovia, Madrid y Guadalajara.

Por mandato del Papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reunió en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de Roma, para obtener para los Frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina.

En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asistió al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactaron la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, acordaron la creación de ocho Provincias.

Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta (60) comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.

Desde este vinculo puede ver el libro Santo Domingo de Guzmán "Por los Caminos del Evangelio"

Laicos


Asociación de Laicos Marie Poussepin
La Asociación de Laicos Marie Poussepin está conformada por laicos fieles bautizados comprometidos con el modelo de vida de Jesús de Nazaret y el Carisma de Marie Poussepin para contribuir a una mejor calidad de vida espiritual, individual, comunitaria desde la verdad y la caridad.

¿Quién es un Laico compremetido?
Son aquellos laicos fieles en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, están integrados al pueblo de Dios, se han hecho partícipes, a su modo del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión que les corresponde, cual es, santificarse en la vida profesional y social ordinaria.

Principios
* El amor y el servicio señalados por Jesús de Nazaret
* La verdad y la caridad, expresiones del Carisma Congregacional
* Magisterio de la Iglesia Católica, orientado desde la verdad de Cristo fuente y alimento de vida.
 


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