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Revista Obelisco Ed. 13

Compartimos el fruto del trabajo participativo y corresponsable en pro de la sofisticación de la institución, la generación de condiciones de alta calidad para el desarrollo de su misión educativa y formadora y su apuesta por el desarrollo de procesos organizacionales que favorezcan el cumplimiento con calidad.

Publicado el 17 de enero de 2020
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Editorial

La Universidad Católica de Manizales (UCM) se concibe como un «Proyecto de amor que apunta a la excelencia». En este sentido, su propósito permanente, a lo largo de su historia e itinerarios formativos y educativos, ha sido consolidar su gestión humana, académica y administrativa para garantizar el cumplimiento de su misión y de su propuesta educativa, desde el horizonte de acción y actuación que representa el Carisma Dominicano de Marie Poussepin, la tradición educativa de la Congregación de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen y las llamadas del mundo, del país, de la región y de esta ciudad que hace 65 años vio nacer esta obra, como respuesta a las necesidades de formación de las jóvenes manizalitas.

Así, la UCM en procura del fortalecimiento de la cultura de la calidad y el mejoramiento continuo, fiel a su vocación católica que la hace doblemente universal y a su condición de obra de educación superior, da cuenta de su coherencia institucional, al caminar por la senda del trascender fronteras a ejemplo de la Congregación, a través de la formación de hombres y mujeres líderes, constructores de una nueva humanidad, como lo reza nuestro sueño institucional. Porque es en las personas, el quien de la institución, en los integrantes de su comunidad universitaria y en sus contextos donde es posible ver, leer e interpretar el impacto y aporte de la Universidad a la sociedad y al mundo.

En este contexto, la UCM, a través de esta edición de Obelisco, revista de divulgación institucional, comparte con la comunidad educativa y su entorno, el fruto del trabajo participativo y corresponsable en pro de la sofisticación de la institución, la generación de condiciones de alta calidad para el desarrollo de su misión educativa y formadora y su apuesta por el desarrollo de procesos organizacionales que favorezcan el cumplimiento con calidad y pertinencia de sus funciones misionales, en el contexto de su acreditación institucional.

Por esto, para la Universidad Católica de Manizales, este es el tiempo de agradecer:

Gracias a nuestros estudiantes, la razón de ser de esta obra educativa.

Gracias a nuestros graduados, los hombre y las mujeres que llevan el sello, la marca UCM por todo los lugares de nuestra región, el país y el mundo.

Gracias al cuerpo profesoral de la Universidad por compartir con la Congregación la vivencia del «santo empleo de la educación» y hacer de esta misión un aporte concreto a la transformación de los contextos, la sociedad y el mundo.

Gracias a nuestro cuerpo administrativo por apoyar con su gestión el caminar de una institución que busca vivir intensamente en lo cotidiano la búsqueda de la excelencia.

Gracias a los directivos por su liderazgo y compromiso para hacer realidad el sueño de una institución que se reconoce y vive como un «Proyecto de amor que apunta a la excelencia».

Gracias a los integrantes del Consejo Superior, nuestras Hermanas y laicos, por su acompañamiento, seguimiento y apoyo a las iniciativas, proyectos y sueños de la UCM.

Gracias a nuestros aliados y empleadores, a la sociedad de Manizales por tejerse con esta obra de Iglesia y de Congregación en pro de proyectos de ciudad y de país que buscan el bien común, el desarrollo social, cultural y económico de nuestra sociedad.

Gracias, mil gracias a todas las hermanas que han vivido su envío y misión en la Universidad Católica de Manizales, por poner al servicio de esta obra sus dones, sus carismas, su amor por la Congregación y por hacer visible el Carisma Dominicano de Marie Poussepin. De manera especial, gracias a las Hermanas Beatriz Patiño, Amanda Mercedes, Gloria Estela Rolón y Aura Cecilia Buriticá por su entrega y compromiso.

Por último, gracias de todo corazón a Dios, el Dios de la vida. Sin ti, Señor, nada es posible. Tu fuerza, tu compañía, tu amor incondicional ha sido el motor, la energía para recorrer este camino que sabe a Evangelio, a buena noticia, a Reino. Gracias por hacer de nuestra misión educativa y formadora una posibilidad de colaborar en tu obra.

 

Hna. María Elizabeth Caicedo Caicedo O.P. Rectora UCM

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