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Mi mundial de Ultimate

El Mundial de Ultimate, en Londres, le cambió las perspectivas a la estudiante de Ingeniería Ambiental, Lina María Ávila. A su regreso, se siente fortalecida por un viaje que le enseñó a dominar la mente, más que los músculos, y a establecer relaciones de fraternidad con sus compañeros de equipo.

Publicado el 11 de agosto de 2015
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Lina sintió lo mismo que muchos deportistas después de participar en eventos de talla mundial. A su llegada al Aeropuerto el Dorado, en la capital del país, no quería separarse del grupo; de hecho, duró varios minutos inventándose excusas de fotos e intercambio de números para no encontrarse de golpe con esa realidad del viaje que termina.

En esta entrevista comparte los recuerdos de uno de los momentos más importantes de su vida y las lecciones que le marcaron la piel después de su paso por la capital de Inglaterra, persiguiendo los discos en el aire.

UCM: ¿Cuáles eran sus sensaciones antes del viaje?

Lina Ávila: estaba súper ansiosa, sentía el corazón a mil y todo el día me temblaban las manos, pero esas 10 horas de vuelo hasta Londres fueron geniales, sobre todo cuando desde ambos lados del avión se veían el día y la noche. Lo más bonito era que todos los del equipo íbamos uniformados, sintiendo a Colombia desde el comienzo de esta aventura.

UCM: ahora que dice Colombia, supongo que en Londres dejó de ser Lina para ser país.

L.A: tienes toda la razón; de hecho, el día de la inauguración llegamos pintados con los colores de la bandera y armados de pitos, papeles y porras. Nos ordenaron por orden alfabético de país para desfilar ante muchas cámaras y público aficionado. Cuando nos tocó el turno, Colombia se hizo sentir; desde ese momento, el resto de delegaciones debieron acostumbrarse a nuestra algarabía.

UCM: ¿Cuáles fueron esas lecciones aprendidas durante el Mundial?

L.A: Nos enfrentamos ante los mejores y nos dimos cuenta de que no éramos inferiores. La gran reflexión es que a nosotros lo que nos mata es la cabeza; cuando cometíamos un error sólo queríamos salir del partido. Por el contrario, los otros países tenían una fuerza mental increíble que los hacía llegar hasta el final. Sin embargo, tuve la fortuna de hacer el primer gol del Mundial; mandaron un fondo y el disco estaba súper liso, pero pude alcanzarlo y marcar.

UCM: ¿Qué cosas le llamaron la atención en cancha?

L.A: Cada encuentro me aportó algo. Los asiáticos me causaron harta curiosidad, porque uno no sabía si le estaba marcando a un niño a una niña. Corrían de la misma manera, con el mismo corte de pelo y prototipo corporal, era como una estrategia de ellos, para no poderlos diferenciar.

UCM: Luego de los 11 partidos disputados en Londres ¿cómo regresa a Colombia?

L.A: obviamente ya no soy la misma. Tengo muchas ganas de entrenar duro para adquirir más fortaleza en todos los sentidos y participar en todos los mundiales de Ultimate que se vengan.